Los fariseos se reunieron entonces para sorprender a Jesús en alguna de sus afirmaciones. Y le enviaron a varios discípulos con unos herodianos, para decirle: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios, sin tener en cuenta la condición de las personas, porque tú no te fijas en la categoría de nadie. Dinos qué te parece: ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no?».
Pero Jesús, conociendo su malicia, les dijo: «Hipócritas, ¿por qué me tienden una trampa? Muéstrenme la moneda con que pagan el impuesto». Ellos le presentaron un denario. Y él les preguntó: «¿De quién es esta figura y esta inscripción?». Le respondieron: «Del César».
Jesús les dijo: «Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios».
Al oír esto, quedaron admirados y, dejando a Jesús, se fueron.
Mt 22, 15-22

Síntesis en tres puntos:
Dios y el poder político:
El poder político tiene su ámbito, pero no es divino ni absoluto.
El diálogo con quienes piensan distinto:
Jesús habla con quienes buscan perjudicarlo. No renuncia a la verdad ni evita la confrontación, pero mantiene abierto el diálogo.
La imagen de Dios en el hermano:
Si la moneda lleva la imagen del César, cada persona lleva la imagen de Dios. Darle a Dios lo que es suyo significa reconocer esa dignidad y cuidar nuestros vínculos.
Transcripción de la homilía:
Una pregunta para tenderle una trampa
Vamos a detenernos un momento en el Evangelio que acabamos de escuchar. Se empieza diciendo que los fariseos se juntaron con los herodianos, ¿qué son estos personajes? Los fariseos eran los que querían conservar muy íntegramente la tradición judía. Los herodianos eran del partido político de Herodes. Herodes era el rey, y no quería pelearse demasiado con los romanos, entonces estaba en una postura que por un lado era judío, pero por otro lado quería tener una buena relación con el poder que estaba en ese momento en Roma.
Y se acercan estos dos que se juntan siendo que eran enemigos que no se podían ni ver. Pero se ponen de acuerdo para ponerle una trampa a Jesús, porque aunque entre ellos estaban peleados, Jesús les complicaba la vida a unos y a otros. De hecho, se van a poner de acuerdo entre ellos y con Pilatos para matarlo.
Se juntan y le preguntan a Jesús, además diciéndole, maestro, (seguro que lo despreciaban con todo su corazón y que la palabra maestro era una mentira grande como una casa), maestro, “vos que predicás siempre…” ¿hay que pagar el impuesto al César o no?
Jesús les dice “hipócritas” por toda la mentira de la manera en la que lo están tratando. “¿Por qué me ponen una trampa?” ¿Cuál es la trampa? La trampa es que si decía que no había que pagar el impuesto, estaba cometiendo un delito contra los romanos y si decía que sí había que pagar el impuesto, estaba cometiendo un delito contra la ley judía. Contestara lo que contestara lo iban a poder acusar.
Jesús les contesta con la famosísima frase y el famosísimo gesto: “a ver, muéstrenme un denario”. Le dan una moneda, en la moneda está la cara del César. (El César era una figura divina, no solamente era un poder político, se lo veneraba como a un dios), en la moneda está la cara del César. Les dice, ¿de quién es esta cara? Del César.Bueno, dale al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Acá está la imagen del César.
¿A dónde está la imagen de Dios? Lo sabemos desde el Génesis, Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen. La imagen de Dios está en nosotros, no en las monedas. Lo que les está diciendo es, denle a Dios lo que es de Dios: que es no ser hipócritas y relacionarse de otra manera entre nosotros. Eso es ocuparse de darle a Dios lo que es de Dios. Y esta moneda devuélvansela al César porque es de él.
Con esa respuesta, no solamente tapa la boca, por decir así, a estos que venían a ponerle una trampa, sino que nos da varios mensajes que por eso hacen esta escena tan famosa.
Uno de los mensajes es la división entre el poder político y el poder humano con respecto al poder religioso, pero es la menos importante.mJesús no pone al mismo nivel el poder religioso y el poder político y dice que se tienen que llevar bien. Dice, Dios es Dios.
Dialogar también con quienes nos combaten
La otra enseñanza muy importante es cómo Jesús habla con esta gente. Jesús mantiene un diálogo con toda la gente que lo combate y un diálogo en el que por momentos es muy duro (les dice hipócritas) y en otros momentos argumenta y hace cuentos para tratar de convencerlos y les dice parábolas, tiene un vínculo importante con quienes en definitiva lo van a matar. Y esto es una señal importante para nuestro tiempo en donde estamos muy acostumbrados a hablar nada más que con el que está de acuerdo con nosotros.
Jesús no hablaba solamente con el que estaba de acuerdo con él. Hablaba con todos y especialmente con quien no estaba de acuerdo con él, diciéndole la verdad, pero encontrando también la manera de hablar.
La imagen de Dios está en el hermano
La otra enseñanza es la de la imagen. La imagen del César está en la moneda y será el César. La imagen de Dios está en el hermano. Esa es la imagen que importa. Ahí está Dios, no en las monedas ni en el poder, sino en la comunidad, en el hermano.
Aclaraciones:
- El audio está editado, se eliminan las alusiones a situaciones concretas de la comunidad y los errores comunes al hablar.
- La síntesis en tres puntos está hecha con inteligencia artificial
- La desgrabación está hecha con inteligencia artificial y después corregida.


