Señora del Buen Viaje

María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.

Apenas ésta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su vientre, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: “¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi vientre. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor”.

Lc 1, 39-45




Síntesis en tres puntos:

La fe como confianza que no excluye las preguntas.

María acepta la voluntad de Dios y, al mismo tiempo, trata de comprender. Creer es estar en camino, no tener todo resuelto.

La fe se convierte en fraternidad.

María se pone en camino: su confianza se traduce en vínculos, cuidado de los demás y comunidad. Ser hijos de un mismo Padre nos invita a vivir como hermanos.

La presencia de Jesús en la comunidad.

El pan y el vino compartidos, la oración y la vida comunitaria hacen presente al Señor. María enseña a acoger esa presencia, agradecerla y transmitirla.


Transcripción de la homilía:

El primer fin de semana de octubre celebramos en nuestra diócesis de Morón a nuestra patrona, Nuestra Señora del Buen Viaje. Coincide con la peregrinación a Luján, que se hace habitualmente también en este primer fin de semana, y entonces es un día especialmente mariano en donde en todas las iglesias, todas las comunidades celebramos la misa de María como Señora del Buen Viaje.

Una fe que confía y se pregunta

Y las lecturas nos muestran justamente a María poniéndose en camino, María que camina hacia su prima Isabel. En realidad, todo el Evangelio nos muestra a María siempre caminando de un lado para otro, acompañando a Jesús, mostrando el camino. Y especialmente, como lo escuchábamos recién, mostrándonos el camino en el momento de aceptar la voluntad de Dios: “hágase en mí según tu palabra”. La respuesta de María al ángel es doble, por un lado es “hágase en mí” y después es “¿pero cómo puede ser eso?” Las dos cosas van juntas, aceptar y tratar de entender.

A veces creemos que cuando nos hacemos preguntas y tratamos de entender, estamos como desconfiando. No, no tiene nada que ver. Uno puede creer y confiar absolutamente y además tratar de entender muchas cosas que son difíciles de entender. Seguro que María toda su vida se preguntó “¿cómo puede ser eso?” Especialmente al final y cuando le mataron a ese hijo que había nacido así: “¿cómo puede ser eso?” El misterio de la fe es el misterio de alguien que está en camino. Estamos en camino a creer, en camino a ser cristianos, en camino a vivir como el Señor nos está enseñando a vivir. Nadie puede decir ya llegué, ya entendí, ya lo tengo todo claro.

Ponerse en camino y construir fraternidad

Todos estamos tratando de acercarnos un poquito a vivir como el Señor nos enseña a vivir. Y María es el modelo perfecto de esa fe que confía absolutamente. Se pregunta y se pone a caminar. No se queda quieta, no se queda pensando solamente, se pone en camino. No es una fe que pasa solamente por la cabeza, es una fe que lleva a construir vínculos, a construir fraternidad, a ser comunidad y esto es así desde siempre. Y especialmente en nuestro tiempo tenemos que escucharlo muy atentamente porque vivimos un tiempo en donde nos cuesta mucho construir vínculos, cuidar vínculos, alimentar los vínculos familiares, padres, hijos, hermanos. Todo eso es un tesoro incalculable y a veces no lo cuidamos lo suficiente.

Y María nos enseña a confiar, a ser hijos y cuando uno aprende a vivir como hijo, aprende a vivir como hermano, porque si somos todos hijos, somos todos hermanos. Y vivir como hermanos a veces no es fácil, los hermanos suelen pelearse bastante, pero los hermanos, a pesar de pelearse bastante, tienen un vínculo que no se rompe. La fraternidad es establecer en nosotros esos vínculos que no se pueden romper, porque son vínculos que vienen de más allá de nuestra voluntad, son vínculos que nacen en esa realidad de que somos hermanos, porque somos hijos de un mismo padre.

Y en este camino al que se nos invita, en esta construcción que tenemos que ir haciendo todos los días, se nos pide que como comunidad también vayamos construyendo vínculos y vayamos creciendo como personas y como comunidad. Y en ese construir vínculos vamos haciendo presente a María, vamos haciendo presente a Jesús.

Hacer presente al Señor en comunidad

La manera que el Señor ha querido quedarse entre nosotros no es en un libro, no es en una frase, es en el pan, en el vino, compartidos en comunidad. El Señor se hace presente cuando nosotros lo hacemos presente con nuestra oración. El Señor está realmente acá porque realmente estamos nosotros acá y María es la que nos enseña a aceptar esa presencia, a darle gracias a Dios por esa presencia y a transmitir esa presencia a los demás.


Aclaraciones:

  • El audio está editado, se eliminan las alusiones a situaciones concretas de la comunidad y los errores comunes al hablar.
  • La síntesis en tres puntos está hecha con inteligencia artificial
  • La desgrabación está hecha con inteligencia artificial y después corregida.

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