Sí, pero no

Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos y, dirigiéndose al primero, le dijo: ‘Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña’. El respondió: ‘No quiero’. Pero después se arrepintió y fue. Dirigiéndose al segundo, le dijo lo mismo y este le respondió: ‘Voy, Señor’, pero no fue.

¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?». «El primero», le respondieron. Jesús les dijo: «Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios. En efecto, Juan vino a ustedes por el camino de la justicia y no creyeron en él; en cambio, los publicanos y las prostitutas creyeron en él. Pero ustedes, ni siquiera al ver este ejemplo, se han arrepentido ni han creído en él».

Mt 21,28-32




Síntesis en tres puntos:

1 No bastan las palabras

La parábola contrapone lo que se dice con lo que finalmente se hace.

2 La conversión vale más que la apariencia religiosa

Jesús denuncia a quienes conocen la ley y hablan correctamente, pero no cambian de vida.

3 La fe exige una respuesta concreta

El Evangelio invita a preguntarnos si somos personas que solo dicen “sí” o si realmente hacemos la voluntad de Dios.


Transcripción de la homilía:

La parábola de los dos hijos

Para comprender bien el evangelio de hoy, tenemos que tratar de ponernos en el contexto. Jesús le habla a los sumos sacerdotes y a los ancianos. ¿Qué quiere decir esto? Está hablando a las personas más importantes de Israel. Seguramente la escena, aunque no lo dice el texto, es en el Templo. Allí estaban los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. Ellos eran los que contenían toda la sabiduría, los que explicaban la ley, los que decían lo que estaba bien y lo que estaba mal.

Y a esa gente Jesús le propone esta parábola, que parece muy simple: Un hombre tenía dos hijos, los manda a trabajar. Uno dice voy, pero no va. El otro dice no voy, pero finalmente va. ¿Cuál de los dos cumplió con la voluntad del padre? La respuesta es bastante fácil. El que cumplió con la voluntad del padre es el que fue, a pesar de que hubiera dicho antes “no voy”.

Tenemos también que tener en cuenta que decir “no voy” al padre era una falta muy grave. Un hijo nunca enfrentaba al padre y le decía que no hacía algo. Este que hace algo muy grave, que es descalificar a su padre, finalmente termina yendo. En cambio el otro que dice sí voy, no va.

La provocación de Jesús

Esta gente contesta bien. ¿Quién fue? Y el que a pesar de haberse revelado, finalmente va. Y la respuesta de Jesús es tremenda. Dice “las prostitutas y los publicanos van a entrar antes que ustedes al reino de los cielos”. Compara a los sumos sacerdotes y a los ancianos, a lo mejor de la sociedad, con lo peor de la sociedad. Y pone lo peor de la sociedad en un mejor lugar que a esos que eran los que eran depositarios de la moral y de las tradiciones judías.

¿Por qué hace eso Jesús? Esta gente no se da cuenta que Jesús lo que les está diciendo es que ellos son como el primero de los hijos, que ellos son como los que siempre dicen todo que sí, pero después no hacen nada. Está acusándolos a los sumos sacerdotes y a los ancianos de ser como el primer hijo, aquel que habla pero no hace.

Y para explicarles por qué dice eso, les recuerda que las prostitutas y los publicanos se habían ido a ver a Juan el Bautista arrepentidos de sus pecados. En cambio ellos se habían quedado en el Templo, no tenían nada de qué arrepentirse. Las prostitutas y los publicanos finalmente habían ido a hacer algo, no se quedaron solamente en decir las cosas, sino que cambiaron, modificaron realmente la vida.

¿Dónde estamos parados?

Todo esto lo escuchamos nosotros dos mil años después y cada uno de nosotros algún momento de su vida está puesto en un lugar o en otro. A veces somos los que nos revelamos pero finalmente vamos, muchas veces somos los que hablamos mucho pero no hacemos nada. La pregunta de hoy es preguntarnos dónde estamos parados.

¿A qué nos está invitando el Señor? ¿A dónde nos está invitando a que nos pongamos a trabajar? ¿Qué es lo que hay que cambiar? Seguramente no es suficiente saber decir las cosas, sino que hay algunas cosas concretas que tenemos que cambiar en nuestra vida.


Aclaraciones:

  • El audio está editado, se eliminan las alusiones a situaciones concretas de la comunidad y los errores comunes al hablar.
  • La síntesis en tres puntos está hecha con inteligencia artificial
  • La desgrabación está hecha con inteligencia artificial y después corregida.

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