Todos los Santos

Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:

‘Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.

Felices los afligidos, porque serán consolados.

Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.

Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.

Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.

Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.

Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron.

Mt 5, 1-12




Síntesis en tres puntos:

La santidad no es perfección: 

los santos no son personas que nunca se equivocaron, sino personas que confían en el Señor.

Jesús y las bienaventuranzas: 

Jesús se identifica con los pobres, los que sufren y los perseguidos, y los llama bienaventurados.

La vida cristiana nace del encuentro con Dios: 

confiar en el Padre hace brotar actitudes cristianas; no se trata solo de cumplir reglas.


Síntesis del audio de la homilía:

La santidad no es perfección

Estamos celebrando la fiesta de todos los santos. Y la fiesta de todos los santos no es la fiesta de los perfectos que nunca se equivocaron. Tenemos una imagen muy pobre de la santidad si la reducimos a eso.

Los santos son los que confían en el Señor. Por eso el texto que escuchamos es el relato de las bienaventuranzas. Jesús dice, bienaventurados los pobres, los que sufren, los que lloran, los que trabajan por la justicia, los que son perseguidos.

Jesús y las bienaventuranzas

Jesús está hablando de sí mismo también. Jesús no habla de los pobres como algo que está afuera. Él había nacido en un pesebre. A él le decían nazareno porque había vivido en Nazaret, una aldea perdida. Hasta cuando lo matan, Pilatos hace escribir Jesús nazareno, rey de los judíos. La palabra es despectiva: “¡nazareno!”

Jesús habla de que los que son como Él son bienaventurados. Y los que son como Él son bienaventurados no porque les va bien, ni porque son los mejores, ni los más inteligentes, ni los más fuertes. Los que son como Él son los que confían en el Señor, los que tienen puesta toda su esperanza en Dios nuestro Padre.

La vida cristiana nace de la confianza

Cuando tenemos toda nuestra esperanza puesta en Dios nuestro Padre, estamos felices. Y entonces es más fácil perdonar, es más fácil compartir, es más fácil vivir como Jesús nos enseña a vivir. Si nos encontramos con Jesús, si confiamos en Dios nuestro Padre, después surge de nuestro corazón nuestra vida una manera de vivir como cristianos.

A veces queremos hacer el camino al revés y nos proponemos, vamos a hacer esto, vamos a hacer lo otro y entonces voy a ser cristiano. No, es al revés. En la medida que confío y que me pongo en las manos de Dios, brotan de adentro mío las actitudes que me hacen cristiano.

Ponerse en las manos del Señor

Ser santos no es ser los mejores de todos, ser santos es ser los que confían plenamente en el Señor y están totalmente puestos en sus manos. Eso es lo que el Señor nos enseña, eso es lo que hace que el mensaje de Jesús sea diferente al mensaje de los fariseos, de los doctores de la ley, en donde ser santo es cumplir la ley. En Jesús primero es el encuentro con Él y el encuentro con el Padre y de allí nace después nuestra capacidad de cumplir la ley.


Aclaraciones:

  • El audio está editado, se eliminan las alusiones a situaciones concretas de la comunidad y los errores comunes al hablar.
  • La síntesis está hecha con inteligencia artificial y después corregida.

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Un comentario

  1. Gracias padre Jorge por desmiticar el concepto de «ser santo/a». Probablemente hayas muchas personas santas cerca nuestro. Esas personas que confian en Dios, que se ponen en su manos, que son capaces de discernir y que son dóciles a lo que el Espíritu les inspira.

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