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No se inquieten

Jesús dijo a sus discípulos: “No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí. En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar. Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes. Ya conocen el camino del lugar adonde voy”.

Tomás le dijo: “Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo vamos a conocer el camino?”. Jesús le respondió: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí.” Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto”.

Felipe le dijo: “Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta”. Jesús le respondió: “Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Como dices: ‘Muéstranos al Padre’? ¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras.Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre.

Jn 14,1-12



SÍNTESIS EN TRES PUNTOS (IA):

1. Dios nos prepara una casa en medio de nuestras intemperies.

2. Jesús es el camino que acompaña nuestras inquietudes.

3. Dios no es juez lejano, sino Padre cercano y misericordioso


TRANSCRIPCIÓN COMPLETA DE LA HOMILÍA:

No se inquieten

El Evangelio de este domingo nos presenta un relato del evangelista San Juan y para entender todo lo que nos quiere decir es muy importante ubicarnos en el momento y en por qué San Juan escribe esto. Este texto está escrito muchos años después de la muerte y la resurrección de Jesús, casi cien años después. Cien años son muchos y en aquella época eran muchísimos más todavía. Pasaban varias generaciones. La expectativa de vida eran 35, 40 años. Y en esa época las primeras comunidades ya habían sido expulsadas del Templo, de las sinagogas, muchas de sus pueblos y de sus casas.

Muchos cristianos se parecían a esas imágenes que vemos ahora por televisión de la gente que anda por campamentos de refugiados. Y a esa gente San Juan les recuerda estas palabras de Jesús. Yo voy a prepararles un lugar, “en la casa de mi Padre hay muchas habitaciones”, “no se inquieten…”

“En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones”

A esa gente sin hogar les habla de la casa, de la casa que él ha ido a preparar y una casa en la que va a haber lugar para todos. Hasta hoy y para muchísimos de nosotros el sueño de tener una casa es inalcanzable. En aquella época tener una casa vaya si era un tesoro.

De hecho los cristianos cuando eran expulsados de algunos lugares se iban a las casas de otros cristianos que los recibían y compartían las casas. Por eso es tan fuerte esta imagen. No se inquieten, yo me fui pero voy a prepararles un lugar, “en la casa de mi padre hay muchas habitaciones…”

“No se inquieten”

Nuevamente la idea de “no tengan miedo”, “no se inquieten”, y el motivo de por lo cual no hay que tener miedo no es “no se inquieten, no pasa nada, ya se va a pasar”. El motivo es yo estoy, yo estoy cerca, yo me estoy ocupando de que tengan casa. La presencia de él es el motivo por el cual no hay que inquietarse.

“Yo soy el camino, la verdad y la vida”

En la segunda parte del relato se construye un diálogo entre Tomás, Felipe y Jesús. En donde Jesús se presenta, “Yo soy el camino, la verdad, la vida”. Esta gente vivía en el camino, vivía de un lado para el otro. Y Jesús les dice a mí me van a encontrar en el camino, yo soy el camino. Caminando me van a encontrar, yo soy el camino, la verdad, la vida…

Y después les habla del Padre y Felipe le dice muéstranos al Padre y eso nos basta. Pero ¿todavía no me conoces? el que me ha visto a mí ha visto al Padre. Jesús está respondiendo a la pregunta más inmensa que nos hemos hecho los humanos desde que empezamos a poder pensar: tratar de imaginarnos cómo es Dios.

Jesús está diciendo “Dios se parece a esto que yo soy. Si me miras a mí vas a tener una idea de lo que es Dios”. ¡Si lo miramos a él vamos a tener una idea de cómo es Dios! Y si lo miramos a él, ¿qué vemos? Misericordia, compartir, no se inquieten, yo voy a estar. Dios es un Padre… Todas realidades que hablan de amor, de proximidad.

De un Dios juez lejano al Dios cercano de Jesús

Pero en el oído de los judíos que estaban escuchando esto era muy raro. Dios no era alguien cercano, misericordioso que me acompañaba y que me hacía una casa. Dios era alguien lejano que estaba sentado ahí arriba, un juez muy justo que, si yo cumplía con la ley, entonces a lo mejor me daba algo. Una relación de yo hago esto para que Dios haga esto otro. Jesús habla de una manera completamente diferente. El que me ve a mí ve al Padre y el que lo ve a él se encuentra con alguien que es todo misericordia, todo proximidad, todo ternura.

Y esto también es importante no solamente para entender este texto sino porque hoy, dos mil años después, todavía hay mucha gente y mucha gente en nuestras iglesias que sigue teniendo aquella imagen de Dios. Aquella imagen de un Dios juez que nos está mirando desde arriba con un rostro bien adusto mirando a ver cómo nos portamos y según cómo nos portamos nos da o no nos da lo que él quiere. Esa imagen es en última instancia una imagen pagana y absolutamente poco cristiana.

La imagen que Jesús, el Cristo, ha venido a mostrarnos es justamente que Dios es todo lo contrario de eso. Y nosotros, los que somos más o menos adultos en esta asamblea, tenemos la responsabilidad de transmitirles a estos más chiquitos esa imagen de Dios que viene de Jesús, no la que muchos de nosotros, seamos sinceros, hemos recibido. Esa imagen del Antiguo Testamento que fue precisamente la que Jesús vino a cambiar.

Nuestras inquietudes de hoy

No se inquieten. Se lo dice Juan a las primeras comunidades que andaban como podían y sin casa y nos lo repite hoy a nosotros que vivimos en este mundo que tengamos o no tengamos casa está sobrado de inquietudes y de dudas. Todos vivimos con inquietudes y en este día el Señor nos dice no se inquieten. Sea por falta de plata, sea por falta de salud, sea porque se murió alguien que queremos mucho, ahora estamos rezando por algunos difuntos, cada uno sabe. Sea lo que sea, la palabra es “no te inquietes”, “yo he ido a prepararte un lugar”.




3 pensamientos en “No se inquieten”

  1. Gracias padre Jorge por acercarnos la imagen del verdadero Dios. Madre-Padre que nos ama, que nutre, que acoge, que cuida, que acompaña y que nos invita a ser sus instrumentos para amar, nutrir, acoger, cuidar y acompañar a nuestros hermanos y hermanas necsitados/as.

  2. …..YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA…. UMA FRASE QUE ME CONMUEVE SIEMPRE.

    GRACIAS PADRE, POR RECORDARNOS QUE EL PADRE Y SU HIJO CAMINAN SIEMPRE A NUESTRO LADO.

    BENDICIONES PADRE JORGE

    1. Gracias, padre Jorge por ayudarme a seguir en este proceso de liberación de esa imagen de Dios que juzga. Lentamente Jesús Misericordioso sana mi corazón herido

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