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Jorge Oesterheld

¡Sal afuera!

Había un hombre enfermo, Lázaro de Betania, del pueblo de María y de su hermana Marta. María era la misma que derramó perfume sobre el Señor y le secó los pies con sus cabellos. Su hermano Lázaro era el que estaba enfermo. Las hermanas enviaron a decir a Jesús: ‘Señor, el que tú amas, está enfermo’. Al oír esto, Jesús dijo: ‘Esta enfermedad no es mortal; es para gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella’. Jesús quería mucho a… Leer más »¡Sal afuera!

¿Acaso nosotros somos ciegos?

Al pasar, vio a un hombre ciego de nacimiento. Sus discípulos le preguntaron: ‘Maestro, ¿quién ha pecado, él o sus padres, para que haya nacido ciego?. ‘Ni él ni sus padres han pecado, respondió Jesús; nació así para que se manifiesten en él las obras de Dios. Debemos trabajar en las obras de aquel que me envió, mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo’. Después que dijo esto, escupió en la… Leer más »¿Acaso nosotros somos ciegos?

En espíritu y en verdad

Llegó a una ciudad de Samaría llamada Sicar, cerca de las tierras que Jacob había dado a su hijo José. Allí se encuentra el pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino, se había sentado junto al pozo. Era la hora del mediodía. Una mujer de Samaría fue a sacar agua y Jesús le dijo: ‘Dame de beber’. Sus discípulos habían ido a la ciudad a comprar alimentos. La samaritana le respondió: ‘¡Cómo! ¿Tú, que eres judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?’.… Leer más »En espíritu y en verdad

¡Escuchen!

Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz. De pronto se les aparecieron Moisés y Elías, hablando con Jesús. Pedro dijo a Jesús: ‘Señor, ¡qué bien estamos aquí! Si quieres, levantaré aquí mismo tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías’. Todavía estaba hablando, cuando… Leer más »¡Escuchen!

Si tú eres hijo…

Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el demonio. Después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, sintió hambre. Y el tentador, acercándose, le dijo: ‘Si tú eres Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en panes’. Jesús le respondió: ‘Está escrito: El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios’. Luego el demonio llevó a Jesús a la Ciudad santa y lo puso en la parte… Leer más »Si tú eres hijo…