
¡Sal afuera!
Había un hombre enfermo, Lázaro de Betania, del pueblo de María y de su hermana Marta. María era la misma que derramó perfume sobre el Señor y le secó los pies con sus cabellos. Su hermano Lázaro era el que estaba enfermo. Las hermanas enviaron a decir a Jesús: ‘Señor, el que tú amas, está enfermo’. Al oír esto, Jesús dijo: ‘Esta enfermedad no es mortal; es para gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella’. Jesús quería mucho a… Leer más »¡Sal afuera!



