Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:
‘Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
Felices los afligidos, porque serán consolados.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.
Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.
Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.
Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron.
Mt 5, 1-12

SÍNTESIS EN TRES PUNTOS (IA):
1. Jesús revela que los pobres no son malditos ni culpables, sino benditos y amados por Dios; les quita la culpa religiosa asociada a su pobreza.
2. En labios de Jesús, pobreza y riqueza nombran una actitud de confianza o desconfianza: el pobre es quien, en su necesidad, se pone en manos de Dios; el rico es el que apoya su seguridad en sus bienes y así se cierra al Reino.
3. La invitación actual es vivir nuestras propias pobrezas (faltas, límites, dolores) desde la confianza en Dios: ir a Jesús “como estamos”, con todo lo que no podemos ni tenemos, y descubrir allí la verdadera bienaventuranza
TRANSCRIPCIÓN COMPLETA DE LA HOMILÍA:
El domingo pasado veíamos a Jesús que comenzaba su vida pública yendo a Cafarnaúm y pidiendo ayuda a unos pescadores y hoy se nos muestra ya no a Jesús que sale a predicar, sino qué es lo que predicaba, qué decía, el contenido. Y comienza, como lo acabamos de escuchar, pero sigue todo el capítulo 5 de San Mateo y también más adelante, con un largo discurso que es evidentemente la reunión de varios discursos diferentes, pero que San Mateo reúne a todos en estos capítulos de su evangelio y que comienza de esta manera tan sorprendente: Bienaventurados los pobres, felices los pobres, los que lloran…
¿Qué quiere decir? En nuestro tiempo la palabra, la expresión llama la atención. Vivimos en un mundo tan materialista y tan obsesivo con todo lo que es el dinero y la seguridad material que escuchar felices los pobres suena muy raro, pero para quienes escuchaban a Jesús, aunque a ustedes les llame la atención, era más raro todavía, porque la pobreza significaba un castigo. Así como el que estaba enfermo, estaba enfermo porque era pecador, así como el pueblo estaba sometido por los romanos porque era un pueblo de pecadores, también el que era pobre, era pobre por un castigo divino.
Algo había hecho mal, por lo cual era pobre y entonces, además de pobre, era culpable de ser pobre. Cuando Jesús dice, felices los pobres, bienaventurados los pobres, está dando vuelta algo que para los judíos era muy impresionante. Ah! ¿ser pobre no es ser pecador?
Para Jesús, ser pobre no es ser un maldito, sino un bendito. Dios ama a los pobres, esa es la novedad. Y para ellos era una novedad no de tipo social y más o menos política o ideológica, era una novedad religiosa. ¿Cómo que Dios ama a los pobres?
Esto más adelante se va a ver de manera más clarita cuando Jesús les dice que es más fácil que pase un camello por el ojo de una aguja que que un rico entre en el reino de los cielos. El ojo de la aguja no se refiere al agujerito de la aguja de coser. El ojo de la aguja era una puerta chiquita por donde solamente podía pasar una persona. Estaba hecha para que no pase el camello. ¿Qué está diciendo Jesús? Que la puerta del reino de los cielos está hecha para que no entren los ricos.
Y para entender esto hay que ver la reacción de los discípulos, Pedro y sus amigos. Ellos no dicen ¡Uy, pobres los ricos no van a poder entrar! Ellos dicen: “¿entonces quién podrá salvarse?” Ellos eran pobres y se dan cuenta que no era una cuestión de dinero de lo que hablaba Jesús. La pobreza o la riqueza en los labios de Jesús es la confianza o no confianza en Dios. El pobre es pobre y amado por Dios porque en su carencia y en su dificultad confía en Dios. El rico es rico cuando no confía en Dios sino en su propia riqueza y entonces por eso no puede entrar. Pero la clave no está en la cantidad de dinero sino en la actitud, en la confianza o no confianza que se tiene. Porque se puede tener muy poco dinero y ser muy pobre y estar muy resentido, muy enojado, muy violento y ese no es feliz ni es un elegido. Ese tiene el corazón cerrado. Ese no confía en Dios.
La clave está en aquel que tiene necesidad y confía, se pone en las manos de Dios. Felices los pobres. Casi todos ellos eran muy pobres. Todos estaban sometidos por los romanos. Todos vivían vidas muy difíciles pero a ello se le agregaba que eran culpables de eso y lo que hace Jesús es quitarles la culpa. Decirles benditos sean, bienaventurados, Dios los quiere.
Todo este mensaje es muy importante para todos nosotros dos mil años después. En medio de todas las dificultades, de las inseguridades, de los miedos, de todo lo que ocurre, de la violencia, de todo lo que ocurre, la actitud es la de confiar, la de ponernos en las manos de Dios. No la del que cree que ya se va a pasar y que no importa, claro que importa, pero puedo vivirlo desde la confianza.
Y el Señor nos invita hoy a vivir cada uno de nosotros nuestras pobrezas que todos las tenemos de diferente manera, vivir nuestras pobrezas desde la confianza en Dios. Cuando el Señor dice vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, carguen sobre ustedes su cruz y síganme, está diciendo vengan así como son, vengan así como están, con todas sus pobrezas, sus dificultades, todo lo que no les sale, todo lo que no pueden, todo lo que no tienen, todo eso, vengan así como están. Bienaventurados, felices, confíen, el Señor ha venido precisamente a quienes lo necesitamos y a quienes reconocemos que lo necesitamos.


Gracias Padre por ayudarnos a descubrir la verdadera pobreza de la que habla Jesus!!!.
Excelente la reflexión de las bienaventuranzas. ❤️Para pensar reflexionar y ayudar a nuestros hermanos 🙏🙏🙏
“con todas sus pobrezas, sus dificultades, todo lo que no les sale, todo lo que no pueden, todo lo que no tienen, todo eso, vengan así como están. Bienaventurados, felices, confíen, el Señor ha venido precisamente a quienes lo necesitamos y a quienes reconocemos que lo necesitamos.”
Doy fe, padre, es exactamente asi👆