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Buen Pastor

Jesús dijo a los fariseos: “Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino por otro lado, es un ladrón y un asaltante. El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. El llama a cada una por su nombre y las hace salir. Cuando las ha sacado a todas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz. Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz”.

Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir.Entonces Jesús prosiguió: “Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos aquellos que han venido antes de mí son ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los han escuchado.Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento.El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia.

Jn 10,1-10



SÍNTESIS EN TRES PUNTOS (IA):

1 El vínculo con Jesús Buen Pastor no pasa por entender todo, sino por reconocer su voz: una presencia que toca el corazón y despierta el deseo de seguirlo.

2 Jesús no solo guía, sino que cuida: es la “puerta” que protege y da vida; por eso lo seguimos, porque en Él encontramos alimento, seguridad y amor.

3 Todos estamos llamados a ser canales de esa voz viviendo nuestra vocación cotidiana desde el cuidado, la misericordia y el amor que hacen crecer la vida en los demás.


TRANSCRIPCIÓN COMPLETA DE LA HOMILÍA:

El Domingo del Buen Pastor

Estamos celebrando el Domingo del Buen Pastor, que se celebra siempre el cuarto domingo de Pascua. Después de los tres domingos en los que se fue narrando cómo Jesús aparecía y desaparecía después de resucitado, hoy ya no miramos las apariciones de Jesús, sino cómo es el vínculo entre los discípulos y este Jesús resucitado.

La imagen del pastor y el rebaño

Jesús mismo usó varias imágenes para describir nuestro vínculo con Él. Y una de las imágenes es esta, del pastor y el rebaño. La imagen a nosotros a lo mejor no nos es muy cercana porque en nuestra realidad no hay pastores. Las ovejas las arrean con caballos y con perros. Pero en la tierra de Jesús, y en muchos lugares hasta hoy, el pastor es alguien que tiene que cuidar de las ovejas.

Cada oveja es muy valiosa y muy necesaria. No hay pasto por todos lados, hay que llevarlas al lugar a donde hay alimento, hay que llevarlas al lugar a donde hay agua, hay que cuidarlas y guardarlas a la noche.

La voz que crea vínculo

Todo ese trabajo implicaba un vínculo entre el pastor y el rebaño. Y ese vínculo lo describe Jesús primero como la voz. El vínculo entre el pastor y las ovejas es el sonido de la voz.

Nuestro vínculo con Jesús es así de frágil, así de finito. Parece un delgadísimo hilo, el hilo de una voz, nada más. Eso es lo que nos une a Jesús el buen pastor.

Las ovejas escuchan una voz y la siguen. Evidentemente las ovejas no entienden lo que dice el pastor. Están acostumbradas a un sonido. A veces nosotros nos equivocamos creyendo que para seguir al pastor hay que entender todo lo que dice.

A veces la gente dice: “yo leo el Evangelio y no entiendo, escucho esto y no entiendo”. No, no se trata de entender, se trata de escuchar un sonido. Un sonido que me suena, que toca algo de mi corazón y que me da ganas de seguirlo.

Jesús, la puerta que cuida

Y además el Señor complementa esa imagen con la otra: “yo soy la puerta de las ovejas”.

¿Qué significa esto de “yo soy la puerta”? Los corrales eran, como son en el norte argentino, hechos de piedra y habitualmente no tenían puerta. El pastor se tiraba allí, dormía en ese lugar, y protegía al rebaño incluso mientras dormía, haciendo las veces de puerta del corral.

La imagen no es solamente la de alguien que habla y al que hay que seguir. La imagen es la de alguien que cuida. El pastor es el que cuida de las ovejas.

El cuidado antes que la conducción

En realidad las ovejas siguen esa voz porque se sienten cuidadas por el pastor, porque saben que cerca del pastor va a haber agua, alimento y protección.

Nosotros asociamos muchas veces la idea del pastor con el que conduce y en realidad, en el Evangelio, el pastor, antes de ser el que conduce, es el que cuida, el que está atento.

De hecho termina el Evangelio diciendo: “yo he venido a que tengan vida”. El pastor es el que cuida la vida del rebaño.

Canales, no filtros

Esta mañana el Papa León, hablando de esto mismo que se celebra en todo el mundo, les decía a los sacerdotes: ustedes son un canal, no un filtro. Son un canal por el que pasa la voz, no un filtro que decide por dónde tiene que pasar.

Todos nosotros —el cura, el diácono, la comunidad— somos un canal por donde pasa la voz del único pastor, que no es ni el cura, ni el Papa, ni el obispo, ni el diácono. El único pastor es Jesús.

Y esa voz es una voz que cuida, que protege, que ayuda a crecer para que haya vida.

El riesgo de convertirnos en filtro

Muchas veces nos equivocamos y nos caracterizamos no por ser aquellos por quienes pasa la voz de la misericordia, sino por quienes siempre ponen un “pero”, siempre alguna objeción, siempre con el dedo levantado diciendo lo que hay que hacer.

Ese no es el buen pastor, ese no es el camino.

Claro que hay que decir muchas cosas, pero después de que las personas se sienten cuidadas, después de que hay vínculo, después de que hay amor, después de que sienten que el pastor está dispuesto a dar la vida por ellas.

Recién entonces se pueden poner límites o hacer correcciones.

Un organismo de amor

Después de un largo camino, la comunidad, el pastor, todos, forman una unidad de amor. No somos una organización, somos un organismo, un cuerpo, y lo que nos mantiene unidos es el amor.

Rezar por las vocaciones

Hoy se nos invita a rezar por las vocaciones. No es solo pedir que haya más sacerdotes, sino pedir que todos respondamos a nuestra vocación.

Esa palabra del pastor es una palabra que llama. No solo a una profesión, sino a algo concreto cada día: tener paciencia, perdonar, compartir…

El pastor permanentemente nos llama y nos lleva a los lugares que realmente nos hacen bien.

Y todos nosotros somos “pastores”, en la medida en que esa voz pasa por nosotros y llega a los demás.




1 pensamiento en “Buen Pastor”

  1. Gracias padre Jorge. Que bueno hacernos pensar que los laicos y laicas también tenemos el compromiso de hacer realidad el llamado de la vocación cristiana que invita a cuidar, a tener paciencia y a tantas otras actitudes en favor de los demás.

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