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La sal y la luz

Jesús dijo a sus discípulos: Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres. Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa. Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.

Mt 5,13-16.



SÍNTESIS EN TRES PUNTOS (IA):

1. Jesús declara “sal de la tierra” y “luz del mundo” precisamente a esa multitud pobre, enferma, marginada del templo, que sin embargo sube al monte porque busca una palabra distinta.

2. En la lógica religiosa de la época, ser pobre o estar enfermo era señal de pecado y castigo de Dios; Jesús, en cambio, proclama bienaventurados a esos mismos pobres y perseguidos, diciendo que no son pecadores sino elegidos porque confían y buscan a Dios.

3. La luz del mundo no son los que “la tienen clara” y explican todo desde arriba, sino los que se reconocen necesitados, que no saben pero siguen buscando a Dios a pesar de todo: ellos, justamente por buscar, son sal de la tierra y luz del mundo.


TRANSCRIPCIÓN COMPLETA DE LA HOMILÍA:

El Evangelio de hoy empieza diciendo “ustedes son la sal de la tierra, ustedes son la luz del mundo”… y, por ahí, si imaginamos esas palabras dirigidas a todos nosotros directamente, podemos decir, ah, qué bien, ¡así que nosotros somos la sal de la tierra y la luz del mundo! 

Hay que mirar este texto en su conjunto. Este texto es la continuación de lo que escuchamos el domingo pasado. El domingo pasado se nos decía que un montón de gente llegada desde distintos lugares, y se enumeran lugares, algunos muy lejanos; se reúnen para escuchar a Jesús en una montaña, en un monte. Y ante toda esa gente, Jesús dice, “felices los pobres, felices los que lloran, felices los que están afligidos, felices los que están perseguidos a causa de la justicia, felices ustedes…” Y después de todas las bienaventuranzas, termina diciendo esto, “felices ustedes…”, (esos que se habían juntado a escucharlo) porque ellos eran la luz del mundo.

¿Quiénes eran esos que se habían juntado a escucharlo? Primero, era gente que venía de lugares muy diversos, eran muchos. Segundo, era gente que no estaba en el Templo, que no estaba en la sinagoga, que no había ido a otros lados, sino que había ido a escuchar a éste de quien todo el mundo hablaba. Era gente que estaba buscando una palabra diferente, algo distinto, algo que no escuchaba entre los que habitualmente le hablaban. Por eso una de las primeras cosas que se dice de Jesús es que sorprendía porque “no hablaba como sus escribas y sus fariseos”… Sino con una autoridad distinta.

La gente que va a buscar a Jesús es gente que ya estuvo buscando en otros lados y no encontró lo que buscaba. La gente que fue a buscar a Jesús era gente pobre. Y ser pobre, lo dijimos el domingo pasado, era ser pecador. Así como estar enfermo era ser pecador, si estás enfermo es porque algún pecado cometiste, si sos pobre es porque algo hiciste mal. El pobre no solamente tenía que bancarse ser pobre, sino además bancarse el que le echaran la culpa de ser pobre, porque si era pobre era porque Dios lo castigaba. Por eso es tan raro que Jesús hable bien del pobre. Es aquel que no tiene nada, pero que está buscando a Dios y confiando en Dios. Esa gente que se juntaba para escuchar a Jesús estaba buscando algo. Eran pobres, pero buscaban a Dios.

Y lo que Jesús les dice, ustedes son bienaventurados, no son pecadores, son elegidos. ¿Por qué? ¿Porque obran bien, porque son mejores que los demás, porque fueron a estudiar? No, ¡porque buscan! porque tienen ganas, porque están intentando encontrar. A esos Jesús les dice, ustedes son la luz del mundo. La luz del mundo no son los que la tienen reclara y le explican a los demás cómo funciona el mundo. La luz del mundo son los que quieren saber, los que buscan algo diferente, los que se reconocen pobres, pero buscan a Dios a pesar de que la sociedad y la religión de su época los marginaba. 

Para poder entrar al templo tenías que ser varón, estar sano, haber estudiado, formar parte de determinadas familias. Si no, ni siquiera entrabas. Si eras mujer, había un lugar en el fondo, por ahí un patio para las mujeres. Si estabas enfermo o eras pobre, ni entrabas. Por eso esa gente que no podía ni entrar al templo, pero buscaba a Dios, se va hasta la montaña a escuchar a este profeta del cual todos hablan. Y este profeta, Jesús, del cual todos hablan, ¿qué les dice? ¿Vayan a confesarse así van al templo y se portan bien? No. Les dice, felices ustedes porque son pobres, felices ustedes porque son perseguidos, felices ustedes porque no saben, pero están buscando, están queriendo buscar algo. Ellos son la sal de la tierra y la luz del mundo porque son los que se acercan a Jesús buscando una palabra, buscando una esperanza. 

La vida da muchas vueltas y hoy en día los que estamos acá nos parecemos más a los que van a la montaña que a los que van al Templo. En otro tiempo, ir a la iglesia era formar parte de un grupito de gente que se sentía superior a los demás. Hoy en día, gracias a Dios, eso ya no es así. Hoy en día somos muchos menos y los que venimos, venimos sinceramente buscando algo, buscando encontrarnos con Jesús, no sintiéndonos superiores a los demás. Hoy en día nuestras celebraciones se parecen mucho más a esos grupos que se juntaban en torno a Jesús, que eran una banda de pobres desheredados que no sabían qué hacer con sus vidas, que a los que iban al Templo de Jerusalén o a la sinagoga y formaban parte de aquello que era como había que ser.

Ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo, los que buscan como pueden, así como son, a Jesús, para encontrar en Él una palabra… y sin ninguna duda la vamos a encontrar.




2 pensamientos en “La sal y la luz”

  1. A pesar de mi edad 80, sigo buscando a Jesus,solo El es la Luz y la sal.ConEl puedo irradiar su luz a los demas,solo a traves mio los demas lo conoceran y la Vida sera mas sabrosa, valdra la pena vivir.a pesar de mis dolores y soledad.EL ESTA A MI LADO CON MAMA .MARIA🙏🕊🌿💦🕯📿✨️😄

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