{"id":12778,"date":"2026-03-07T07:52:09","date_gmt":"2026-03-07T10:52:09","guid":{"rendered":"https:\/\/jorgeoesterheld.com\/?p=12778"},"modified":"2026-03-07T07:52:11","modified_gmt":"2026-03-07T10:52:11","slug":"la-palabra-se-hizo-carne-2-2-2-2-2-2-2-2-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/jorgeoesterheld.com\/?p=12778","title":{"rendered":"En esp\u00edritu y en verdad"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Lleg\u00f3 a una ciudad de Samar\u00eda llamada Sicar, cerca de las tierras que Jacob hab\u00eda dado a su hijo Jos\u00e9. All\u00ed se encuentra el pozo de Jacob. Jes\u00fas, fatigado del camino, se hab\u00eda sentado junto al pozo. Era la hora del mediod\u00eda. Una mujer de Samar\u00eda fue a sacar agua y Jes\u00fas le dijo: &#8216;Dame de beber&#8217;. Sus disc\u00edpulos hab\u00edan ido a la ciudad a comprar alimentos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>La samaritana le respondi\u00f3: &#8216;\u00a1C\u00f3mo! \u00bfT\u00fa, que eres jud\u00edo, me pides de beber a m\u00ed, que soy samaritana?&#8217;. Los jud\u00edos, en efecto, no se trataban con los samaritanos. Jes\u00fas le respondi\u00f3: &#8216;Si conocieras el don de Dios y qui\u00e9n es el que te dice: &#8216;Dame de beber&#8217;, t\u00fa misma se lo hubieras pedido, y \u00e9l te habr\u00eda dado agua viva&#8217;. &#8216;Se\u00f1or, le dijo ella, no tienes nada para sacar el agua y el pozo es profundo. \u00bfDe d\u00f3nde sacas esa agua viva? \u00bfEres acaso m\u00e1s grande que nuestro padre Jacob, que nos ha dado este pozo, donde \u00e9l bebi\u00f3, lo mismo que sus hijos y sus animales?.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Jes\u00fas le respondi\u00f3: &#8216;El que beba de esta agua tendr\u00e1 nuevamente sed, pero el que beba del agua que yo le dar\u00e9, nunca m\u00e1s volver\u00e1 a tener sed. El agua que yo le dar\u00e9 se convertir\u00e1 en \u00e9l en manantial que brotar\u00e1 hasta la Vida eterna&#8217;. &#8216;Se\u00f1or, le dijo la mujer, dame de esa agua para que no tenga m\u00e1s sed y no necesite venir hasta aqu\u00ed a sacarla&#8217;. Jes\u00fas le respondi\u00f3: &#8216;Ve, llama a tu marido y vuelve aqu\u00ed&#8217;. La mujer respondi\u00f3: &#8216;No tengo marido&#8217;. Jes\u00fas continu\u00f3: &#8216;Tienes raz\u00f3n al decir que no tienes marido porque has tenido cinco y el que ahora tienes no es tu marido; en eso has dicho la verdad&#8217;.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>La mujer le dijo: &#8216;Se\u00f1or, veo que eres un profeta. Nuestros padres adoraron en esta monta\u00f1a, y ustedes dicen que es en Jerusal\u00e9n donde se debe adorar&#8217;. Jes\u00fas le respondi\u00f3: &#8216;Cr\u00e9eme, mujer, llega la hora en que ni en esta monta\u00f1a ni en Jerusal\u00e9n se adorar\u00e1 al Padre. Ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvaci\u00f3n viene de los jud\u00edos. Pero la hora se acerca, y ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores adorar\u00e1n al Padre en esp\u00edritu y en verdad, porque esos son los adoradores que quiere el Padre. Dios es esp\u00edritu, y los que lo adoran deben hacerlo en esp\u00edritu y en verdad&#8217;. La mujer le dijo: &#8216;Yo s\u00e9 que el Mes\u00edas, llamado Cristo, debe venir. Cuando \u00e9l venga, nos anunciar\u00e1 todo&#8217;. Jes\u00fas le respondi\u00f3: &#8216;Soy yo, el que habla contigo&#8217;.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>En ese momento llegaron sus disc\u00edpulos y quedaron sorprendidos al verlo hablar con una mujer. Sin embargo, ninguno le pregunt\u00f3: &#8216;\u00bfQu\u00e9 quieres de ella?&#8217; o &#8216;\u00bfPor qu\u00e9 hablas con ella?.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>La mujer, dejando all\u00ed su c\u00e1ntaro, corri\u00f3 a la ciudad y dijo a la gente: &#8216;Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que hice. \u00bfNo ser\u00e1 el Mes\u00edas?. Salieron entonces de la ciudad y fueron a su encuentro.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Mientras tanto, los disc\u00edpulos le insist\u00edan a Jes\u00fas, diciendo: &#8216;Come, Maestro&#8217;. Pero \u00e9l les dijo: &#8216;Yo tengo para comer un alimento que ustedes no conocen&#8217;. Los disc\u00edpulos se preguntaban entre s\u00ed: &#8216;\u00bfAlguien le habr\u00e1 tra\u00eddo de comer? Jes\u00fas les respondi\u00f3: &#8216;Mi comida es hacer la voluntad de aquel que me envi\u00f3 y llevar a cabo su obra. Ustedes dicen que a\u00fan faltan cuatro meses para la cosecha. Pero yo les digo: Levanten los ojos y miren los campos: ya est\u00e1n madurando para la siega. Ya el segador recibe su salario y recoge el grano para la Vida eterna; as\u00ed el que siembra y el que cosecha comparten una misma alegr\u00eda. Porque en esto se cumple el proverbio: &#8216;no siembra y otro cosecha&#8217; Yo los envi\u00e9 a cosechar adonde ustedes no han trabajado; otros han trabajado, y ustedes recogen el fruto de sus esfuerzos&#8217;.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Muchos samaritanos de esta ciudad hab\u00edan cre\u00eddo en \u00e9l por la palabra de la mujer, que atestiguaba: &#8216;Me ha dicho todo lo que hice&#8217;. Por eso, cuando los samaritanos se acercaron a Jes\u00fas, le rogaban que se quedara con ellos, y \u00e9l permaneci\u00f3 all\u00ed dos d\u00edas. Muchos m\u00e1s creyeron en \u00e9l, a causa de su palabra. Y dec\u00edan a la mujer: &#8216;Ya no creemos por lo que t\u00fa has dicho; nosotros mismos lo hemos o\u00eddo y sabemos que \u00e9l es verdaderamente el Salvador del mundo&#8217;.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Jn 4, 5-42<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized has-custom-border\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"808\" height=\"538\" src=\"https:\/\/jorgeoesterheld.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/agua.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-12780\" style=\"border-top-left-radius:10px;border-top-right-radius:10px;border-bottom-left-radius:10px;border-bottom-right-radius:10px;aspect-ratio:2.2604600615830464;width:365px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/jorgeoesterheld.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/agua.jpg 808w, https:\/\/jorgeoesterheld.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/agua-300x200.jpg 300w, https:\/\/jorgeoesterheld.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/agua-768x511.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 808px) 100vw, 808px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><strong>S\u00cdNTESIS EN TRES PUNTOS (IA):<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>1.<em> El encuentro en la soledad:<\/em> \u2028La mujer va al pozo al mediod\u00eda para evitar la mirada de los dem\u00e1s. Jes\u00fas la espera precisamente all\u00ed, mostrando que Dios se hace presente en los lugares de marginaci\u00f3n y en los momentos de mayor vulnerabilidad.<br>2. <em>El don de Dios y el agua viva:<\/em>\u2028 Jes\u00fas, que pide agua, ofrece a cambio una \u201c<em>agua viva<\/em>\u201d: el don de conocerlo a \u00c9l, fuente de vida que sacia la sed m\u00e1s profunda del coraz\u00f3n. El don no es algo material, sino una relaci\u00f3n viva con Cristo.<br>3. <em>La transformaci\u00f3n y el anuncio:\u2028<\/em> Al sentirse conocida y amada, la samaritana recupera su dignidad y se convierte en testigo. Su anuncio no impone una certeza, sino que invita: <em>\u201c\u00bfNo ser\u00e1 este el Mes\u00edas?<\/em>\u201d. La fe nace de una experiencia personal que despierta en otros el deseo de buscar a Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>REFLEXI\u00d3N SOBRE <em>&#8220;EL ENCUENTRO CON LA SAMARITANA&#8221;<\/em>:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las mujeres iban a buscar el agua al pozo del pueblo a primera hora de la ma\u00f1ana, cuando a\u00fan no hac\u00eda calor. Adem\u00e1s de juntar el agua se encontraban y hablaban sobre lo que ocurr\u00eda en el pueblo y en sus familias. En esas sociedades el tiempo junto al pozo era un momento importante. En este relato llamado <em>\u201cel encuentro con la samaritana\u201d<\/em>, ning\u00fan detalle es casual. El evangelista se\u00f1ala que <em>&#8220;era aproximadamente la hora sexta&#8221;<\/em>, el mediod\u00eda, la hora m\u00e1s dura, cuando nadie sale a buscar agua\u2026 \u00bfPor qu\u00e9 ella va al pozo a esa hora? Probablemente porque la mirada de los dem\u00e1s le resultaba m\u00e1s sofocante que el sol. Esa mujer cargaba con una historia de fracasos y abandonos que la empujaba a salir en un horario en el que nadie iba a buscar agua y lo hac\u00eda seguramente para evitar encontrarse con las otras mujeres.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas la espera precisamente all\u00ed, en ese lugar de soledad y marginaci\u00f3n, sentado junto al pozo, cansado del camino. &#8220;<em>Dame de beber<\/em>&#8220;, pide Jes\u00fas bajo el sol del mediod\u00eda. Jes\u00fas se presenta necesitando algo, algo tan elemental, tan humano, tan esencial para la vida como un poco de agua. Y lo pide a alguien doblemente excluido y despreciado: una mujer y samaritana.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquel que seg\u00fan relata el mismo San Juan cre\u00f3 el agua y las fuentes del mundo, pide ahora un poco de agua. \u00a1El manantial de la vida necesita beber! Hay en esta escena un mensaje que atraviesa todo el Evangelio: Dios se hace necesitado para encontrarse con nosotros. Se pone por debajo para levantarnos. Pide, para poder dar.<\/p>\n\n\n\n<p>La actitud de Jes\u00fas de acercarse a la mujer y hablar con ella rompe con importantes convenciones sociales: un hombre no deb\u00eda hablar a solas con una mujer desconocida. El evangelista lo se\u00f1ala con claridad y sutileza: &#8220;<em>llegaron sus disc\u00edpulos y quedaron sorprendidos al verlo hablar con una mujer. Sin embargo, ninguno le pregunt\u00f3: &#8216;\u00bfQu\u00e9 quieres de ella?&#8217; o &#8216;\u00bfPor qu\u00e9 hablas con ella?.<\/em>&#8221; Una vez m\u00e1s la absoluta libertad con la que Jes\u00fas act\u00faa sorprende a sus amigos.<\/p>\n\n\n\n<p>La samaritana tambi\u00e9n se sorprende \u2014<em>&#8220;\u00bfC\u00f3mo t\u00fa, siendo jud\u00edo, me pides de beber a m\u00ed, que soy samaritana?&#8221;<\/em>\u2014 y Jes\u00fas, en lugar de responder a la pregunta, la invita a profundizar:&nbsp;<em>&#8220;Si conocieras el don de Dios y qui\u00e9n es el que te dice: &#8216;Dame de beber&#8217;, t\u00fa le habr\u00edas pedido a \u00e9l y \u00e9l te habr\u00eda dado agua viva&#8221;<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 quiere decir? \u00bfCu\u00e1l es ese don de Dios que ella no conoce? La misma pregunta contiene la respuesta: el&nbsp;<em>don de Dios<\/em> es saber&nbsp;<em>qui\u00e9n es \u00e9l<\/em>. Ese es el mayor regalo que se puede recibir, saber qui\u00e9n es Jes\u00fas. El don de Dios no es una ense\u00f1anza secreta ni de una idea compleja sino una persona que est\u00e1 frente a ella, habl\u00e1ndole. La revelaci\u00f3n comienza con una presencia, no con una explicaci\u00f3n. Si ella supiera qui\u00e9n le habla, descubrir\u00eda un agua nueva y verdadera, una forma de calmar su sed m\u00e1s profunda. Un agua que no se agota, que no hay que ir a buscar cada d\u00eda al pozo:&nbsp;<em>&#8220;El agua que yo le dar\u00e9 se har\u00e1 en \u00e9l fuente de agua que salta hasta la vida eterna&#8230;&#8221;<\/em>&nbsp;(Jn 4,14). Jes\u00fas habla de un agua que brotar\u00e1 del interior de cada uno.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>&#8220;<em>Los verdaderos adoradores adorar\u00e1n al Padre en esp\u00edritu y en verdad &#8230; Dios es esp\u00edritu, y los que lo adoran deben hacerlo en esp\u00edritu y en verdad<\/em>&#8220;<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Con cierta ingenuidad, o con astucia, la mujer responde: &#8220;<em>Se\u00f1or, dame de esa agua para que no tenga m\u00e1s sed&#8221;<\/em>, Jes\u00fas no la corrige pero la invita nuevamente a profundizar, la invita a mirar su propia vida y le dice:&nbsp;<em>&#8220;Ve, llama a tu marido y vuelve aqu\u00ed.&#8221;<\/em>&nbsp;La mujer responde: <em>&#8220;No tengo marido.&#8221;<\/em> Y Jes\u00fas agrega:&nbsp;<em>&#8220;Tienes raz\u00f3n al decir que no tienes marido, porque has tenido cinco y el que ahora tienes no es tu marido&#8221;.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Cinco maridos. Ese n\u00famero habla de una historia marcada por la inestabilidad, el abandono y la b\u00fasqueda incansable de un v\u00ednculo que d\u00e9 sentido a la vida. En una sociedad donde la mujer no pod\u00eda iniciar el divorcio, &#8220;<em>cinco maridos<\/em>&#8221; sugiere la historia de un coraz\u00f3n muchas veces abandonado.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas no utiliza ese dato para condenarla, lo usa para revelar que la conoce: conoce su historia, sus fracasos, su verdadera sed. Ella, al sentirse conocida sin ser juzgada, exclama: <em>&#8220;Se\u00f1or, veo que eres un profeta.&#8221;<\/em>&nbsp;No dice &#8220;<em>un adivino<\/em>&#8220;, sino \u201c<em>un profeta\u201d,<\/em>&nbsp;alguien que mira en profundidad, que ve lo que las apariencias esconden, que puede acceder al secreto del coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Sentirse conocida de ese modo la libera. Ya no necesita esconderse. Y entonces, por primera vez, abre su coraz\u00f3n y habla de lo que verdaderamente desea:&nbsp;<em>&#8220;Yo s\u00e9 que el Mes\u00edas, llamado Cristo, debe venir. Cuando \u00e9l venga, nos anunciar\u00e1 todo&#8221;.<\/em> La samaritana ten\u00eda un conocimiento lejano del Mes\u00edas. Como extranjera solo aceptaba algunas tradiciones de los jud\u00edos, pero, a su manera, como pod\u00eda, esperaba. Esa espera la habitaba como un anhelo silencioso. Y entonces recibe el don que Jes\u00fas le hab\u00eda prometido al comienzo:&nbsp;<em>&#8220;Soy yo, el que habla contigo.&#8221;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Es la primera vez en el Evangelio de Juan que Jes\u00fas pronuncia con claridad la f\u00f3rmula&nbsp;<em>&#8220;Yo soy&#8221;<\/em>&nbsp;\u2014eco del nombre de Dios revelado a Mois\u00e9s\u2014 y no la dice ante un te\u00f3logo ni ante un sacerdote, la dice a esta mujer sin nombre, sin prestigio, sin tribu, que hab\u00eda venido al pozo a escondidas simplemente a buscar agua.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>&#8220;<em>Los verdaderos adoradores adorar\u00e1n al Padre en esp\u00edritu y en verdad &#8230; Dios es esp\u00edritu, y los que lo adoran deben hacerlo en esp\u00edritu y en verdad<\/em>&#8220;<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>La mujer corre a anunciar a los dem\u00e1s su encuentro con Jes\u00fas. Deja el c\u00e1ntaro \u2014ya no necesita el agua del pozo\u2014 y va a la ciudad. Pero su anuncio no es la proclamaci\u00f3n solemne de una certeza. No dice: &#8220;<em>\u00a1He encontrado al Mes\u00edas!<\/em>&#8220;, como dir\u00e1n los disc\u00edpulos en otro momento (Jn 1,41). Dice algo mucho m\u00e1s humano, m\u00e1s cercano, m\u00e1s real:&nbsp;<em>&#8220;Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que hice. \u00bfNo ser\u00e1 el Mes\u00edas?&#8221;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Es una pregunta. Una duda habitada por la esperanza. Y esa pregunta nace de algo muy concreto: haberse sentido escuchada, aceptada, reconocida de verdad. Alguien \u2014\u00a1por fin!\u2014 hab\u00eda accedido al secreto de su coraz\u00f3n sin rechazarla. Alguien la hab\u00eda mirado como nadie la hab\u00eda mirado.<\/p>\n\n\n\n<p>La pregunta de la samaritana \u2014&#8221;<em>\u00bfNo ser\u00e1 el Mes\u00edas?&#8221;<\/em>\u2014 resulta m\u00e1s evangelizadora que muchas certezas. Esa pregunta no impone: invita. No cierra: abre. No obliga a creer: despierta la curiosidad. Entonces los samaritanos salen de la ciudad&nbsp;<em>&#8220;y fueron a donde \u00e9l estaba.&#8221;<\/em>&nbsp;La duda sincera de una mujer transformada fue m\u00e1s eficaz que cualquier argumento. La primera anunciadora del evangelio en el relato de Juan es esta mujer marginada y sin nombre, cuyo anuncio parte de la experiencia de haberse sentido amada.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay algo muy actual en este modo de anunciar la fe: no desde la certeza que impone, sino desde la pregunta que nace de una experiencia. Muchos en nuestro tiempo nos parecemos a esta mujer, buscamos sin saber muy bien lo que buscamos. Intuimos que tiene que haber un agua que sacie de verdad la sed que sentimos \u2014la sed del coraz\u00f3n, la sed de sentido, la sed de ser conocidos y aceptados tal como somos\u2014, pero no siempre sabemos el nombre de esa sed.<\/p>\n\n\n\n<p>La samaritana, que solo buscaba el agua de un pozo, descubri\u00f3 que lo que verdaderamente le daba vida era encontrarse con alguien que la conoc\u00eda de verdad, que sab\u00eda cu\u00e1l era su sed m\u00e1s profunda. Alguien que, al pedirle un vaso de agua, le regalaba un manantial. De aquella mujer junto al pozo de Jacob solo sabemos que era &#8220;<em>una samaritana.<\/em>&#8221; Su nombre qued\u00f3 en el olvido pero su di\u00e1logo con Jes\u00fas, cargado de gestos destinados a iluminar nuestras vidas, nunca se olvidar\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1l es nuestra sed? \u00bfQu\u00e9 es lo que nos da vida de verdad? El Evangelio de hoy nos dice que Jes\u00fas conoce nuestros corazones y nos invita a pedir el agua llena de vida que se convierte en manantial. <em>&#8220;Si supieras qui\u00e9n es el que te dice: &#8216;dame de beber&#8217;&#8230; Soy yo, el que habla contigo.&#8221;<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l es el agua. \u00c9l es el manantial. \u00c9l conoce nuestros secretos. \u00c9l es el \u00fanico que puede calmar los corazones inquietos. <\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><em>&#8220;Los verdaderos adoradores adorar\u00e1n al Padre en esp\u00edritu y en verdad &#8230; Dios es esp\u00edritu, y los que lo adoran deben hacerlo en esp\u00edritu y en verdad<\/em>&#8220;.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized has-custom-border\"><a href=\"https:\/\/tiendaclaretiana.com.ar\/productos\/quimio-y-fe\/\" target=\"_blank\" rel=\" noreferrer noopener\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"308\" src=\"https:\/\/jorgeoesterheld.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Imagen-18-12-24-a-las-6.45\u202fp.-m-1024x308.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-11059\" style=\"border-top-left-radius:15px;border-top-right-radius:15px;border-bottom-left-radius:15px;border-bottom-right-radius:15px;aspect-ratio:3.3248334919124645;width:337px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/jorgeoesterheld.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Imagen-18-12-24-a-las-6.45\u202fp.-m-1024x308.jpg 1024w, https:\/\/jorgeoesterheld.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Imagen-18-12-24-a-las-6.45\u202fp.-m-300x90.jpg 300w, https:\/\/jorgeoesterheld.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Imagen-18-12-24-a-las-6.45\u202fp.-m-768x231.jpg 768w, https:\/\/jorgeoesterheld.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Imagen-18-12-24-a-las-6.45\u202fp.-m-1536x462.jpg 1536w, https:\/\/jorgeoesterheld.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Imagen-18-12-24-a-las-6.45\u202fp.-m-2048x616.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-rounded\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><a href=\"https:\/\/open.spotify.com\/show\/1JK37EK8v0riXin50gaOcn?si=6770a51c62ac4377&amp;nd=1&amp;dlsi=d92aafb4f03b48bc\" target=\"_blank\" rel=\" noreferrer noopener\"><img decoding=\"async\" width=\"255\" height=\"117\" src=\"https:\/\/jorgeoesterheld.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/audio-hom.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-9259\"\/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lleg\u00f3 a una ciudad de Samar\u00eda llamada Sicar, cerca de las tierras que Jacob hab\u00eda dado a su hijo Jos\u00e9. All\u00ed se encuentra el pozo de Jacob. Jes\u00fas, fatigado del camino, se hab\u00eda sentado junto al pozo. Era la hora del mediod\u00eda. Una mujer de Samar\u00eda fue a sacar agua y Jes\u00fas le dijo: &#8216;Dame&hellip;&nbsp;<a href=\"https:\/\/jorgeoesterheld.com\/?p=12778\" rel=\"bookmark\">Leer m\u00e1s &raquo;<span class=\"screen-reader-text\">En esp\u00edritu y en verdad<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":12780,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"neve_meta_sidebar":"","neve_meta_container":"","neve_meta_enable_content_width":"","neve_meta_content_width":0,"neve_meta_title_alignment":"","neve_meta_author_avatar":"","neve_post_elements_order":"","neve_meta_disable_header":"","neve_meta_disable_footer":"","neve_meta_disable_title":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-12778","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/jorgeoesterheld.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/agua.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/jorgeoesterheld.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12778","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/jorgeoesterheld.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/jorgeoesterheld.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/jorgeoesterheld.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/jorgeoesterheld.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12778"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/jorgeoesterheld.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12778\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12790,"href":"https:\/\/jorgeoesterheld.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12778\/revisions\/12790"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/jorgeoesterheld.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/12780"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/jorgeoesterheld.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12778"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/jorgeoesterheld.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12778"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/jorgeoesterheld.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12778"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}