Ante Dios

Somos nosotros los que fabricamos dioses que podamos comprender, que nos sirvan para vivir y para ser felices. Somos también nosotros los primeros insatisfechos, y es lógico, porque «un Dios que nos sirva» no tiene sentido, lo que necesitamos es un Dios al cual servir.

Estas páginas son un intento de desenmascarar algunas de nuestras trampas y de mostrar el camino que nos lleva hacia la brecha que hay en esta pared de figuras, hacia la única imagen divina que no podemos inventar nosotros, hacia ese grito de Dios que derriba todas las paredes con una sola palabra: Jesús.

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